Los talleres resultaron atractivos a los infantes, aprendieron de Dios cuando elaboraban su propia comida y hasta cuando jugaban a rodar cocos. Cantaron, aprendieron coreografías se divirtieron con los personajes Chepina y Charly.
En números, 210 niños participaron de este campo. Como iglesia es un honor y un deber presentar el evangelio a todos, aun a los niños. A Dios sea la gloria.
Los asistentes a la clausura del campo de verano
Los cobradores de impuestos
Los pesecitos
Los pescadores
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